Una
vez más el grupo vocal Lutherieces da cuenta de un
tipo de humor diferente, filtrado por juegos de palabras
y reflexiones filosas. Y si bien proponen una vuelta de
rosca más sobre el intelectual arquetípico
(al modo de Les Luthiers), subrayan: El humor inteligente
es la mejor manera de comunicar.
Por
eso, Marcelo Hernández (su fundador) propone cerrar
este 2010 con un broche de oro; así, este proyecto
avanza hacia el próximo ciclo con el viento de los
aplausos a su favor.
Y
sí: estrenaron después de 40 años la
Cantata Laxatón, opera prima de Les Luthiers
y rescataron el imaginario de las obras cumbres del humor
musical. Les Luthiers, claro, fue el punto de partida que
hermanó artísticamente a estas voces masculinas
en 2005, cuando se calzaron por primera vez los trajes.
Y si se autodefinen como un concepto artístico más
que como una compañía musical, es porque entienden
que el humor salta del escenario, crea su propia escena
y se respira en la cotidianidad de la gente.
Fiebre
de show
Siempre
está dentro de la misma línea: una intro de
stund up (a veces, con presentador en off) y la obra vocalizada.
Pero es el lenguaje universal de sus espectáculos
lo que les permitió mutar en la permanencia.
Quince
jinetes en busca de un desafío, un ex marido engañado
por la moza, una cátedra sexual dentro del monasterio.
La puesta en escena mínima tiene el poder de conceder
un valor esencial a cualquier elemento que aparezca ante
los ojos del espectador. Y entre la variación de
show a show, que es principalmente temática, y el
feedback del auditorio, cada pequeño detalle sonoro
aporta nuevas valoraciones al tributo.
La
educación, las costumbres argentas, los celos en
la pareja, son la materia prima, trastocada por la sincronización
de voces. Comunican situaciones anímicas, psicológicas
y sociales desde lo armónico; original y gracioso.