El humor, a flor de piel


El quinteto femenino porteño Ciertas Petunias probó suerte en Mendoza,
acompañado por los locales Coral Lutherieces.
Así, el canto y la comicidad se fusionaron en un espectáculo tan refinado como espontáneo.


El legado de Les Luthiers es tan grande que, a 43 años de su creación, todavía destila su originalidad en agrupaciones que, a su modo y con mayor o menor éxito, le rinden tributo. En su mayoría son artistas que no quieren ser fieles copias de su obra, sino encarar ese género tan vasto como eficaz que es el humor musical.

La gente sólo quiere divertirse y nada mejor que proponer un espectáculo integral, fresco y dinámico, creado a base de esmero y descaro para no subestimar al público. La comicidad surge aquí desde las gargantas entrenadas de un coro femenino porteño. Ciertas Petunias es el grupo en cuestión, que el viernes pasado conoció Mendoza guiado por la agrupación local Coral Lutherieces.

Un centenar de caras expectantes de todas las edades se disponía en la platea de Plaza Paradiso a recibir la propuesta, cuyo final fue a puro aplauso y súplica de bises. Es que las “hermanas” Petunias salieron airosas de su primera vez y supieron manejar la situación con escenas cortas y efectivas, con intervenciones en las escenas de los Lutherieces, para no agotar su repertorio y dejar así la puerta abierta para a una segunda visita.

El quinteto surgido hace cinco años supo darle tiempo al espectador mendocino, a mitad del show lo cautivó y al final lo dejó con ganas de más. Eso por su gracia e interacción con el grupo local.

Al principio, las mujeres apadrinadas por el Luthiers Jorge Maronna, quien les cedió parte de sus creaciones musicales humorísticas, parecían jugar con la curiosidad de la platea: iban y venían con interpretaciones de temas populares y otros originales, que aparecían en una puesta escénica más bien teatral en la que cada una cumplía su rol.

Guitarra en mano para la renegada, voz dulzona para la desencantada del amor, poses seductoras para la estrella del quinteto y alguna que otra intervención sacada de contexto por parte de las otras dos, todas hicieron de Fraudulentas por similitud confusionista una cita para la diversión.

Con vestuario y maquillaje basado en el teatro de clown, las chicas transformaron la presentación en una charla entre amigas, una reunión que les dio el pie para conocer a los numerosos hombres que integran el Coral Lutherices. Ellos, por su parte, también conquistaron sus corazones (y el del público) con lo más rico del repertorio de Les Luthiers, que reinterpretan desde hace tiempo, con una puesta teatral en la que la actuación juega un papel fundamental para el desarrollo de las canciones y humoradas típicas del famoso quinteto al que tributan. No faltó su maestro de ceremonias, Mastropiero, ni tampoco obras célebres como Añoralgias. Y “Les Luthiers con polleras” aportaron su comicidad discursiva entrelazada con zambas, boleros y cumbias para demostrar que vienen a romper con los lineamientos de un coro convencional.

Así pues, hubo motivos para alzar las copas en este ciclo “Chacras de buen humor”, que abarca la propuesta de intercambio que con atino los Lutherices han dado en llamar desde hace un año “Salud…en estado de gracia”.

Sábado 01 de agosto de 2010
Carolina Baroffio
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