Cabernet y Lutherieces unirán cantos con humor

El sexteto vocal porteño, del que forma parte el hijo de Alejandro Dolina, vendrá por primera vez a Mendoza. Será este fin de semana para compartir su repertorio con el de los mendocinos que tributan a Les Luthiers.


El canto y el humor se potenciarán este fin de semana en Mendoza gracias a la propuesta en conjunto de dos agrupaciones masculinas que unirán sus voces sobre un mismo escenario.

Se trata del sexteto vocal Cabernet, que desde Buenos Aires llega por primera vez a esta tierra invitado por el Coral Lutherieces, que oficia de anfitrión.

Las dos fechas de presentación –son auspiciadas por Nihuil– serán el viernes en el Independencia y el sábado en el Ducal de Rivadavia. Cada cual tendrá su espacio para mostrar lo suyo hasta llegar a la despedida, en la que se lucirán todas las voces juntas.

Tanto los Lutherieces (cuyo repertorio está basado en obras de Les Luthiers, aunque con arreglos y versiones propias) como el grupo Cabernet tienen fuertes puntos en común. Y es, además de ser todas voces masculinas, esa cuota humorística que les agregan a sus canciones, ya sea a través de la sátira o de la parodia. Para los dos conjuntos la teatralidad es tan o más importante que la interpretación musical.

Este tema y algo más dejó en claro Ale Dolina, integrante de Cabernet y, tal como lo sugiere su nombre, hijo del genial Negro Alejandro Dolina.

“Es nuestro debut en Mendoza. Siempre tuvimos ganas de ir porque sabemos que es una plaza muy importante. Ahí se difunde y se escucha lo que hacemos. Así que llevamos canciones de nuestros dos discos (Cabernet y SudRealismo), además de cosas pensadas para este espectáculo en Mendoza”, afirma Dolina sobre la primera incursión de su grupo vocal en tierras cuyanas.

Hace ocho años que Cabernet lleva su oído musical a escena en circuitos no tan comerciales y que tampoco gozan de la difusión masiva. Aunque sí del reconocimiento del público y de otros músicos como Gillespi o el cubano Silvio Rodríguez.

Lo de ellos es la música, sí, pero no conciben sus arreglos vocales sin las notas de humor que se dan en vivo, lejos de la improvisación y cerca de la teatralidad en sus puestas en escena.

“Somos un grupo vocal instrumental que atraviesa todos los géneros. En el pulso del grupo hay una avidez por lo teatral, por lo visual. No nos quedamos en presentar una sucesión de canciones porque nosotros mismos nos aburrimos”, explica Dolina en referencia al repertorio de Cabernet, en el que predominan las notas jazzeras. Será por esto mismo que aclara que él y sus cinco compañeros son “más músicos o cantantes que actores”.

–Supongo que el humor vos lo traés desde la cuna...

–Y... sí, puede ser. Igual todos somos graciosos, no es que yo sea el único loco del grupo. Tampoco está bien decir que somos graciosos. Simplemente presentamos temas de jazz o de lo que fuere con humor, no como si fuéramos eruditos en lo musical.

–Entonces, ¿cómo llega el humor a combinarse con la música que hacen?
–Si nos comparan con Les Luthiers, el humor en nosotros está en segundo plano. Pero lo que quiero decir es que siempre, sea en las introducciones de los temas o en algún momento del show, metemos una parte de humor. Lo hacemos porque así nos sale, porque nos gusta lo teatral y nos divierte hacerlo así, para no tomarnos tan en serio lo que hacemos, para no “solemnizar” nuestras versiones musicales. Somos un grupo musical que por momentos tiene chispazos de humor, y que también coquetea con el teatro musical.

–¿Te molesta que te comparen con tu papá?
-No, porque lo vivo naturalmente. Yo hago lo que me gusta y lo hago lo mejor que puedo. Admiro a mi papá, pero no está en mí asemejarme a lo que él hace.

–Una pregunta ineludible en la tierra del buen vino: ¿por qué Cabernet como nombre del grupo?
–Porque en la lista de nombres posibles el resto eran malísimos. Y porque tomamos mucho vino... Me voy a llevar mi bota vacía para llenarla en Mendoza.

07-04-2010

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Coral Lutherieces