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Entrevista
a Alejandro Álvarez |
| El periodista mendocino habló de su ingreso a Canal 9, su amor por la radio y el Coral Lutherieces. |
Colón y San Martín, Ciudad. Seis de la tarde. Con estricto traje y un pesado portafolios (el calor mendocino vuelve los bolsos más pesados) se arremanga la camisa blanca y espera. En esa esquina, tal como acordamos, nos reunimos con Alejandro Álvarez. Unos pasos más allá, la charla abunda en la mesa de un bar que nos ofrece un paisaje más fresco y las voces de Alejandro Sanz y Alicia Kyes jugando de fondo. Amigo de la palabra, tipo de radio (como prefiere definirse), uno de los engranajes del Coral Lutherieces, colaborador vital de El Mirador de Cine, y actual compañero de Cecilia Ranua en la conducción de la primera edición del noticiero de Canal Nueve. Multifacético. Este periodista, que en los últimos meses cobró notoriedad al asumir el desafío de reemplazar a Ricardo Mur, responde las inquietudes de MDZ con franqueza, humor ácido y naturalidad. Hay idas y vueltas, saltos en el tiempo, anécdotas, comparaciones. Álvarez nos invita a conocerlo más de cerca. Bajo la lupa, se asoman algunas fibras de su ADN: la radio, un regalo de su viejo, que escondía bajo la almohada cada noche; el tono payasesco y el oído heredado de Don Álvarez; el libro que guarda en su mesa de luz (Textos de periodismo para no morir en el bostezo, de Roly López) y también su modo de entender el periodismo: Me queda un poco grande decirme 'periodista' prefiero: 'presentador de noticias. Como en La Botica del Ángel, de Vergara Leumman, aquí también hay de todo. |
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- ¿Sos de hacer balances? - No, soy más de vivir el día a día. En líneas generales podría hacer un balance de mi vida, de atrás para acá: nunca planeé o busqué las cosas que tengo. Todo se dio. Siempre digo que si hubiera sido una persona de golpear puertas, no sé dónde estaría en este momento. Todo cayó por su propio peso y la oportunidad se dio. El cierre es positivo a full, con más cosas de las que nunca hubiera soñado. - ¿Por qué pensás que "se dio" esta oportunidad? - A lo mejor, los que tienen el poder de decidir vieron que El Ale contaba con una dosis rara de desparpajo. Nunca podría ser un Mario Pergolini o, llevándolo al extremo, un Rubén Torri pero sí tengo cierto grado de acidez y determinados límites que conozco y que puedo cruzar. Eso tiene que ver con haber sido oyente de radio y telespectador siempre; es lo que permite ver hasta dónde se podría llegar y nadie llegó. Siempre juego un cachito más allá. Me he ligado un par de tortazos pero, en el balance, me di cuenta de que no está malo. Ahora estoy en el límite de ser el periodista serio de la tele, e imitar a Bilardo en una nota. - Cuando asumiste el desafío de ser el periodista de la tele ¿no te intimidó tomar el lugar de una personalidad como Ricardo Mur? - Fue como que a un nene que está manejando un karting, le regalen una Ferrari Testarrosa. Aunque nunca golpeé puertas, nunca me consideré un inútil. Siempre que ha habido un desafío me dije: Haber si puedo.... Y son desafíos que no busqué, sino que me llegaron. Fue un cambio grande. - ¿En qué se tradujo ese cambio? - Desde la indumentaria hasta la postura (N de la R: Ale pasea la mirada por la corbata lila que contrasta en el blanco Ala de su camisa y aclara: Soy un tipo de remera escote en V, bermudas y ojotas; y en invierno, un tipo con capucha, pañuelo sirio y zapatillas rojas como Mike Amigorena). Al principio, MDZ me comparó con uno de mis personajes favoritos, Max Headroom, y estaré agradecido de por vida. Me queda un poco grande decirme periodista prefiero: presentador de noticias; uno que se pone el traje de serio y que trata de hacerlo a su modo. Alguien me vio de forma objetiva y tuvo el buen tino de decir: A ver cómo funciona este pibe, porque no dijeron A ver cómo funciona este señor (risas). - La diferencia que marcás me hace pensar que la palabra periodista tiene para vos cierto peso y significado que me gustaría conocer - Lo que pasa es que hay periodistas como Magdalena Ruiz Guiñazú, Dante Panzeri o Mariano Moreno que me hacen preguntar si realmente soy periodista. He hecho investigaciones, sondeos, he seleccionado información labores que hacen al oficio- pero no me considero un periodista, sino un tipo que si alcanza a encontrar una noticia sabe cómo destilarla o cómo decirla en radio, y en tele estoy aprendiendo. No se termina de aprender nunca. - En todos los órdenes de la vida, el aprendizaje nunca es finito - Como en el amor. Uno puedo haber tenido más carrera que Irineo Leguisamo pero las relaciones humanas te siguen enseñando. Eso es bueno; es la zanahoria que va adelante. No te regalan la meta, tenés que recorrer. - Ese modo decir que estás aprendiendo, ¿guarda relación con ese otro costado tuyo que está emparentado con lo lúdico-teatral? - Sí, con mi costado artístico. Y todo se remonta a lo payasesco que es mi viejo, a quien tengo como referente. Mi papá ahora está en Estados Unidos y aunque sus estudios fueron escasos, desarrolló unas actividades intelectuales y vocales que no he vuelto a encontrar en otra persona. Parece que por el ADN, eso se hereda. Tras veinte años de cantar en coros, me he quedado con Coral Lutherieces. - ¿Por qué? - Porque mezcla lo escenográfico, la música y el humor. No es el humor chabacano, fácil al que le escapo- sino más bien refinado. Le rendimos tributo Les Luthiers, monstruos que pudimos conocer en la expo que realizaron en 2007. El tema de las voces, de la imitación, o de manejar un títere son cosas que salieron sin buscarlas. No soy actor, ni titiritero pero sí un hombre de radio que demostró ciertas cosas que otros vieron. - El equipo de El Mirador se enfila en esa lista, supongo... - Los chicos me llamaron para que hiciera una crítica de un cortometraje. Cuando fueron a la radio, les gustó como di antes cámaras y me prepusieron tener una sección. ¿Te animás?, preguntaron. Acepté porque es un programa importante, premiado y lógico, tanto en la estética visual como en el contenido. La productora, El Mirador de Cine, está integrada por chicos de la Escuela de Cine, que cuidan hasta los mínimos detalles. Si es necesario, se van a hacer 690 tomas hasta que quede bien (risas). De hecho, para grabar cuatro emisiones pasan madrugadas enteras en la terraza de la municipalidad (N de la R: de Capital, en donde se filma el programa). Integrar este programa no es lo mismo que participar de uno de menor calidad, en el que prevalece lo comercial. No ganamos dinero pero me alimenta el alma. Así como Lutherieces y mis laburos... aunque soy ateo, si hay algo que aprendí de las religiones es que el dinero no lo es todo. - Visto así, en tu vida todo cierra - Sí. Si algo me va a enjuiciar alguna vez, tendré que rendir cuentas por no haber ido más allá. Pero a cada oportunidad que me llegó, le dije Sí. - ¿Por atenerte a ese axioma de que el tren pasa una vez? - No sé si pensar en trenes Vuelvo al tema del amor. No creo que haya un amor en la vida de una persona, lo que hay es oportunidades. En lo sucesivo, se puede aprender a ser mejor y que lo que llega, mejore también. Una oportunidad que rechacé hoy, por miedo, puede regresar en el futuro. - Hablando de amores, ¿qué lugar ocupa hoy en tus planes tu primer amor, la radio? - Cuando salgo del canal sigo con Tiempos Modernos (N de la R: programa que conduce todas las mañanas junto a Celia Astargo, por LV10). No me quisiera desprender de la radio. Es otro lenguaje que sigue alimentándome el alma. El equipo es como una familia y, al aire, se nota. A mucha gente le hace bien. Nos sale bien lo que hacemos y también es terapia para nosotros. En cinco años, el programa cambió de nombre sólo una vez y me ha planteado varios desafíos. Cada vez, me dije: ¡A arremangarse!, esa palabra me gusta mucho. - Uno la relaciona directamente con el trabajo - Claro, "arremangarse y a laburar"... - ¿Y cuando no se trata de laburar, qué hace Alejandro Álvarez? - Los fines de semana me gusta ir a bailar; bailar música rara, salsa, electrónica. Miro con cariño a las fiestas rave, a las que no puedo alcanzar por una cuestión de trabajo. Me junto con amigos a tomar cerveza. No me gusta la PlayStation, para nada. Prefiero leer y ver cine. - ¿Ahora que estás leyendo? - Estoy leyendo el libro de Rolando López, Textos de periodismo para no morir en el bostezo, y retomé Hitler ganó la guerra, de Walter Graziano. Lo había comenzado a leer en 2003 y me asusté. Ahora pienso en que me lo puedo bancar.
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30-12-09 |
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Mariela Encina Lanús |