Con todos los honores


Es cierto que el anuncio de que su espectáculo llamado "Unen canto con tributo" que remite directamente a la grandiosa obra humorístico-musical de "Les Luthiers", bien pudo operar como acicate de curiosidad para un público ávido de reconocer al menos una aproximación a ese talento.
También lo es que, abrumados como estamos por el abuso de las imitaciones, que sobreabundan de toda laya y tenor, así en los escenarios como en la "tele", y algo saturados de homenajes que muchas veces ocultan la falta de identidad propia, se haya generado cierta desconfianza frente a primera visita de Coral Lutherieces.
Ya sea por el triunfo de este preconcepto o porque la campaña de difusión previa fue literalmente espantosa, eligiendo lugares inapropiados para darse a conocer, el caso es que quienes se abstuvieron de ir al Teatro Municipal se perdieron un buen momento de música y humor, de esos que escasean.

La interpretación que el grupo mendocino creado y liderado por Marcelo Hernández hace de algunos de los temas corales clásicos más reconocibles del repertorio del impar conjunto de instrumentos informales, valida la grandeza del punto de referencia y hace honor al criterio estético del original.
Nacido de la "admiración y el respeto" por la obra de Les Luthiers, este versionado de algunas de las obras de distintos momentos de la carrera del elenco porteño combina la fidelidad con el estilo humorístico de referencia y una búsqueda de identidad propia en lo vocal y una delicada aproximación a las claves humorísticas.
Con la preeminencia de la voz y la vis cómica de Alejandro Alvarez, quien lleva la voz cantante y toma el rol de locutor y guía de las vertientes parodiales del grupo, a la manera de Marcos Mundstock, "Lutherieces" se despliega con singularidad, sin excesos y combinando respeto y mirada propia.

En el desfile secuencial de temas como "La bella y graciosa moza", "Somos adolescentes", "Teorema de Thales" y "Educación sexual moderna", "La marcha de la Conquista" y, "Añoralgias", esa joya entre joyas por su síntesis humorística, supone un tiro por elevación ejecutado con elegancia y buenas maneras.
Esta reinterpretación no supone la copia aunque la fuente de referencia es explícita y patente sino que se permite arreglos propios y formas humorísticas adaptadas al conjunto, incluso recuperando algunos temas que Les Luthiers aparcaron a un costado, aprovechando las posibilidades expresivas múltiples de cada obra.

Todo natural, respetuoso, bien trabajado estilísticamente, a tal punto que cuando llega el cierre a modo de "bis sugerido", con "Oy Gadoñaya", las voces, apenas acompañadas alguna vez por guitarra y bombo, y los visajes gestuales y textuales han impuesto su encanto. Y dan ganas de seguir escuchando.
Cierto es que en cada paso que sucede en escena sobrenada la originalidad de los padres. Pero también que quienes tributan a esa originalidad le hacen honores, presentando un espectáculo que salvaguarda el talento: "Lutherieces" consigue que los relatos de Mastropiero suenen en toda su originalidad, que no es poco.

Coral Lutherieces
Primeros tenores: Daniel de la Llana, y Eduardo Llorente.
Segundos tenores: Diego Martín (director musical).
Barítonos: Mauricio Gelardi, Javier Ibáñez y Gustavo Tascheret.
Bajos: Alejandro Alvarez (locutor) y Marcelo Hernández (director general).


17 Junio 2009
Copyright © 2007 Editorial Fundamento S.A. - Todos los derechos reservados.

TODAS LAS NOTAS