Durante su estadía en Viena, Mastropiero se enamoró
de la archiduquesa Úrsula von Zaubergeige. La noche
en que Mastropiero conoció a la archiduquesa la
invitó a dar un paseo por los bosques de Viena,
pero Úrsula rehusó por considerarlo prematuro
y un tanto atrevido; sin embargo, ante la insistencia
de Mastropiero, accedió, y ambos se vistieron y
salieron. Ya en ese primer paseo, Johann Sebastian descubrió
que la erguida y exhuberante archiduquesa le recordaba
a la condesa Shortshot, por una parte, y a su propia madre,
también por esa parte. Preocupado, Mastropiero
sintió una irrefrenable necesidad de hurgar en
el tema. Leyendo libros de psicología, adquirió
Mastropiero los primeros confusos conocimientos. Supo
entonces que el complejo de Edipo se origina en la atracción
del hijo varón hacia su madre mujer, o, a la inversa,
de la hija mujer hacia su madre varón, o, más
a la inversa todavía, del hijo varón hacia
un primo lejano. También averiguó que la
inclinación de una hija por su padre se denominaba
"complejo de Electra"; curiosamente Electra
es un nombre de pila, y no muy corriente. Entre los libros
que leyó Mastropiero durante esta época
lo impresionó especialmente el tratado de Wilhelm
Kreutzer "El complejo de Edipo en los ovinos, o la
madre del borrego", y también el volumen del
psicoanalista cubano Arnulfo Pérez Campos, titulado
"Sin complejos, mamacita". Resultado de estas
experiencias de Mastropiero fue la composición
de su "Epopeya de Edipo de Tebas", cantar bastante
de gesta, opus 47.
De Edipo de Tebas,
haciendo memoria,
os cuento la historia
con penas y glorias,
de Edipo de Tebas.
Le
dijo el oráculo:
Edipo, tu vida
se pone movida,
serás parricida,
le dijo el oráculo.
Seguía diciendo,
si bien yo detesto
hablarte de esto,
se viene, se viene un incesto,
seguía diciendo.
Sabiendo tal cosa,
su padre, el rey Layo,
veloz como un rayo
le dijo a un lacayo.
Te irás con mi hijo,
no quiero que crezca,
haz tú que perezca
como te parezca,
te irás con mi hijo.
Cumplida la orden,
el muy desdichado
con los pies atados
quedose, quedose colgado,
cumplida la orden.
Edipo salvose
y a Layo matolo,
peleándolo el solo
al cielo enviolo.
Semanas
mas tarde
a Tebas avanza,
resolver alcanza
cierta adivinanza,
semanas mas tarde.
La
Esfinge de Tebas
al ser derrotada,
se ofusca, se enfada
y se hace, y se hace pomada,
la Esfinge de Tebas.
Y
sin darse cuenta
casado él está
con quien saben ya,
su propia mamá!
De
sus propios hijos
hay larga secuela,
y aunque esto le duela
Yocasta es abuela
de sus propios hijos.
Edipo
al saberlo,
en una entrevista
con su analista,
se quita, se quita la vista,
Edipo al saberlo.
Al
ver a una esfinge
planteando un dilema
huidle al problema
cambiando de tema,
al ver a una esfinge.
Madres
amantes,
tomad precauciones
por las efusiones
de hijos varones,
madres amantes.
Por
no repetir
la historia nefasta
de Edipo y Yocasta,
lo dicho, lo dicho ya basta,
por no repetir.